Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.

Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y aflicción.

Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.

Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...

Juventud, divino tesoro
¡ya te vas para no volver...!
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer...

Rubén Darío

Comentario del poema

Este poema nos habla de la nostalgia que siente el protagonista (posiblemente el mismo autor) hacia su juventud. La califica como un gran tesoro que todos los jóvenes deberíamos apreciar, ya que solo se vive una vez y no se repite nunca más.

Tal vez el protagonista sienta rabia hacia su forma de ser cuando era joven. Nos cuenta también como fue su primer amor de juventud. Pero se alegra de haber vivido según que momentos.